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RELOJES DE SOL EN TOURAINE Y EN OTRA PARTE
Vuelta a relojes de Allemagna

UN RELOJ DE SOL ECUATORIAL A FRANKFURT A.M.
por Reinhold KRIEGLER
traduccion: Martha A. Villegas (Carpe Diem Diciembre 2005)



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Sabemos que Niza, es un hermoso pueblo de Francia en la costa del mar Mediterráneo, pero también hay una Niza a la orilla del río Main en Frankfurt Alemania. Lo de esta Niza, fue una espléndida idea de la jurisdicción de parques y jardines de Frankfurt y seguramente también de algunos políticos ingeniosos. En un área a lo largo del río Main, los jardineros del pueblo plantaron una gran cantidad de flores del Mediterráneo, logrando infundir un aspecto sureño a un pueblo que recién había sido duramente bombardeado y que aún sufría las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Mientras los pueblos continúen con ideas semejantes y las mejoren, siempre tendrán oportunidades al igual que quienes los habitan.

La gente iba a esta "Niza" a relajarse entre exuberantes campos de flores durante el verano y soñaba que estaba en el Mediterráneo.

Fue en esta Niza de Alemania, donde se instaló también un inmenso reloj de Sol ecuatorial de 3.4 metros de diámetro. En una pequeña revista, llamada "Technischer Ansporn", lo llamaron "¡el más grande reloj de sol en el mundo!". ¡Vaya absurdo!, la Segunda Guerra Mundial, acababa de terminar y la gente se esforzaba duramente por salir adelante en un país destruido. Ciertamente las prioridades eran completamente diferentes a la de construir un enorme reloj de Sol.

El Dr.Prof. Lothar M. Loske, un ingeniero y maestro de relojería, cercano a los 30 años de edad, quien ni siquiera era ciudadano de Frankfurt, tuvo la capacidad de persuadir a la junta de supervisión de la "Vereinigte Deutsche Metallwerke AG (VDM)" (Industria Unida de Acero Alemana) para construir un reloj de sol hecho completamente de cobre y donarlo a la ciudad y a los ciudadanos de Frankfurt. Esta idea, desde el punto de vista actual, parecería completamente absurda, especialmente porque esta compañía no estaba preparada para realizar una obra tan complicada. La VDM producía piezas incompletas y las vendía a otras compañías que las mejoraban y completaban. Pero por otro lado, en esta época de posguerra había también un clima especial para tratar lo imposible. Había gente que se ponía retos y no pensaba en las dificultades para resolver los problemas imprevistos.

Madame Loske.

Transportémonos por un momento a la situación de aquel tiempo: En 1949 los relojes de Sol no estaban ya "de moda". Siendo estrictos, eran instrumentos inútiles, considerados "objetos de lujo". Sin embargo, el diseño de Loske incluía aspectos excepcionales muy modernos. Este reloj estaba diseñado con un anillo movible, el cual podría ser ajustado a 200 localidades diferentes del mundo. Era el tiempo en que nadie tenía dinero para viajar y todos los viajes tenían que hacerse en sueños. Lo que parecía una locura se convertía en una idea original y grandiosa ¡crear una fantástica herramienta y ponerla en un área de descanso y esparcimiento!

Esta manera de pensar perdura aún hoy en día en Frankfurt. Sabemos que las grandes comunidades europeas sufren de falta de recursos económicos. A pesar de esto, en el año 2004, el pueblo de Frankfurt invirtió una gran suma de dinero en restaurar este reloj de 1000 kg, que estaba dañado por los vándalos y deteriorado simplemente por el "uso" durante 50 años. Fue reubicado a una distancia de 1.4 km de su sitio anterior. Siendo 1951, fue una ingeniosa inversión hacia el futuro. Si consideramos el costo original de 21,000 marcos, que equivalen a 10,000 euros actuales y pensamos en un presupuesto publicitario para una imagen que ha durado 50 años, ¡esta suma de dinero realmente fue una espléndida inversión! En un número infinito de postales, carteles, folletos y artículos, este reloj de sol fue un excelente "embajador" del espíritu de este pueblo. Miles de habitantes y visitantes han pasado frente a este reloj de sol desde entonces...

No se trataba de un diseño ordinario de un reloj de Sol, era algo muy especial, que no existía entonces. Era una pieza de arte a la vez que una obra maestra gnomónica. Este es un hecho remarcable incluso sobre los otros relojes que el profesor Loske construyó más tarde en Europa y México. Aunque alguien tenga una idea fabulosa y un diseño que trabaje perfectamente, mientras no encuentre un cliente, permanecerá en idea, pero el Prof. Loske debió de haber tenido una capacidad natural de convencimiento, que le permitía inspirar a la gente. Loske convenció al presidente del consejo de la VDM, de que la compañía debía de construir el reloj de sol y donarlo a la ciudad de Frankfurt.

Primero que todo, el reloj de sol tenía que ser construido y alguien tenía que adquirir la responsabilidad en esta compañía y decir: "podemos construirlo". "Alguien", fue una joven que trabajaba como ingeniero en la compañía - una mujer en un medio únicamente de hombres, lo cuál era una rareza en aquel entonces-. Su nombre era Hildegard y estaba comprometida con Kurt Langeloth. Después de que uno de sus jefes le preguntó si la compañía podría fabricar el reloj, ella se fue a su casa preocupada y habló con su prometido diciéndole que no tenía idea de como construir este reloj de sol gigante, porque no tenía suficiente conocimiento sobre cuestiones astronómicas. ¡El reloj de sol tenía que funcionar con mucha exactitud y una precisión de segundos! Kurt Langeloth, quien era aún un estudiante de ingeniería, la tranquilizó diciéndole: "Cuando yo estaba en la escuela me interesó mucho la astronomía, yo te ayudo y juntos resolveremos las dificultades". Hildegard (poco después Sra. Langeloth), estuvo de acuerdo y su respuesta a los jefes de la compañía fue : "Sí, podemos construir el reloj de Sol"

Kurt Langeloth y Reinhold Kriegler
En el año 2003 un hijo de L.M.Loske visitó Frankfurt y acudiendo al sitio habitual donde estaba ubicado el reloj de su padre, encontró que ya no había ni restos del mismo. Su hermano Achim Loske en México, preocupado por el paradero del reloj, le pidió a Martha A. Villegas que me solicitará investigar qué había sucedido con el reloj de Sol. Pronto pude reportar a México que la ciudad de Frankfurt había decidido restaurar el reloj y lo pondría en un mejor lugar donde recibiría más horas de luz de sol y cerca del río Main. Después de la reinauguración en agosto de 2004, supe que un calificado ingeniero de 84 años, había estado presente en la ceremonia, y era nada menos que Kurt Langeloth. Le escribí una carta solicitándole me recibiera en Frankfurt para hacerle algunas preguntas sobre la construcción del reloj de sol en los años cincuenta del siglo pasado. Estuvo de acuerdo y amablemente me recibió en su casa. Me mostró viejos documentos muy interesantes cuidadosamente ordenados y encuadernados, además de comentarme sobre muchos aspectos interesantes acerca de aquel tiempo en que se construyó el reloj y su construcción, mismos que han sido muy útiles para narrar este artículo.

Todos en la compañía pensaron que el proyecto era una idea excéntrica. El proceso de construcción tardó casi dos años, desde el inicio hasta el develamiento del reloj. Muchos obstáculos tuvieron que ser resueltos, tales como obtener suficiente material, el manejo de la base que tuvo que ser fabricada en acero para poder soportar el peso de la esfera y posteriormente galvanizada en cobre, en otra ciudad de Frankfurt, para darle el mismo aspecto de cobre que el resto del reloj, lo cuál implicó grandes dificultades por el tamaño de la pieza y el arduo trabajo para el artesano que grabó a mano el anillo con los doscientos nombres. Al final se calculó que se invirtieron aproximadamente 6000 horas de trabajo. Los trabajadores tenían que hacer primero las piezas por las que la compañía ganaba dinero y cuando había algún tiempo libre, trabajaban en el reloj. Se requirieron grandes habilidades artísticas, pero también miles de golpes de martillo, pacientemente trabajados.

Si viajas a Frankfurt, no te pierdas la oportunidad de caminar a lo largo del río Main y de buscar el Reloj de Sol Ecuatorial de Loske. Ruega por tener un poco de luz de Sol para esa ocasión y trata de encontrar la ciudad o país de donde vienes. Si provienes de una ciudad grande, tienes muchas posibilidades de que esté entre las 200 localidades que están grabadas en el anillo mundial del tiempo; ajusta el anillo y lee el tiempo local aparente. Después de realizar esa labor, te recomiendo tomar un descanso en un banco cercano y no olvides pensar un poco en los creadores de este hermoso reloj y en su diseñador: Lothar M. Loske.